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Un año nuevo no significa borrón y cuenta nueva

Un año nuevo suele venir con la esperanza de un reinicio. Un borrón y cuenta nueva. Un comienzo fresco. Pero para los estudiantes —y para la mayoría de nosotros— enero no empieza en cero.

Un letrero de neón encendido en una sala oscura, con las palabras “The journey is on.”

¿Conoces esa sensación de abrir la laptop y encontrar 47 pestañas todavía abiertas desde hace dos semanas?

Eso es enero.

El calendario cambia, pero por dentro uno sigue con el mismo sistema operativo. El mismo sistema nervioso. El mismo estrés. Los mismos pensamientos dando vueltas desde noviembre.

Para el personal educativo que ya está funcionando en cero, enero puede sentirse como si le pidieran correr sin haber recuperado el aliento.

Para las familias que cargan con las emociones de todos los demás, puede sentirse como una cosa más que hay que hacer bien.

Para los estudiantes que cargan una ansiedad que no saben nombrar, puede sentirse como si todo el mundo esperara que de pronto estuvieran “mejor”.

Esta es la verdad: las vacaciones no borran lo que traemos cargando. Lo interrumpen.

Pueden sentirse como sacudir una Etch A Sketch: todo se difumina por un momento. Las rutinas se aflojan. Las líneas se desvanecen. Puede parecer que las cosas se reiniciaron. Pero en cuanto la vida vuelve a moverse, los mismos patrones suelen reaparecer.

Y esa interrupción importa.

Enero es una breve ventana en la que la conciencia está alta y las viejas rutinas todavía no se han vuelto a asentar del todo. Antes de caer en el piloto automático, tenemos la oportunidad de hacer un pequeño cambio.

No todo. Solo algo.

La ciencia del cerebro nos dice que el cambio real no viene de las grandes transformaciones. Viene de acciones pequeñas y repetibles que le enseñan al sistema nervioso que es seguro responder de otra manera.

A eso le llamamos microhábitos. No se trata de fuerza de voluntad. Se trata de trabajar con la forma en que el cerebro realmente funciona.

Dos ejemplos sencillos:

Primero, calma el cuerpo.

Antes de reaccionar, pon ambos pies en el suelo, toma una respiración lenta y exhala un poco más largo de lo que inhalaste. Una exhalación más larga le dice al sistema nervioso: “estoy a salvo”.

Achique el momento.

En lugar de pensar en todo el día o en todo el problema, pregúntate: ¿cuál es el siguiente paso pequeño? Traer el cerebro de vuelta al presente reduce el agobio y devuelve la sensación de control.

Este es el trabajo que hacemos en Impactful Networks: encontrar a las personas donde están, no solo en los momentos de crisis, sino antes, en las aulas, los hogares y los lugares de trabajo.

Un año nuevo no significa borrón y cuenta nueva.

Pero sí significa que la historia sigue escribiéndose. Y enero es un lugar poderoso para empezar, un pequeño cambio a la vez.

Retrato de Scilla Andreen, CEO de Impactful Networks

Scilla Andreen, CEO y fundadora de Impactful Networks

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